¿Un Homicida Es Una Mala Persona?

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¿Sirven las palabras para definir las cosas o las sensaciones?

Rotundamente, NO.

Solo sirven para los que ya conocen la cosa o la sensación.

Podemos emplear nombres, adjetivos o adverbios para definir objetos o sensaciones, utilizando toda clase de explicaciones.

De nada servirán si no conoces el objeto o la sensación es decir una experiencia previa sobre ello.

Podemos explicar de cuarenta formas, palabras como; amor, miel, nubes, frío, dolor, miedo, árbol, mar, tigre, etc. que si no lo has visto o sentido, no te acercarás a la realidad de lo que es.

Las piedras o las plantas aparentemente, solo tienen cuerpo físico, pero tienen una conciencia, es una conciencia colectiva limitada y apropiada a su realidad. Es una energía de cohesión y experiencia de dar, cumpliendo para lo que han sido creadas.

Un rosal te puede clavar una espina, al coger una rosa, es la defensa de su cuerpo, pero nunca le vamos a echar la culpa al rosal. Entendemos que no ha hecho nada malo.

Los animales, suponemos que tienen cuerpo físico, alguna forma de mente, consciente o inconsciente y cierta forma de conciencia, que depende de la evolución del animal. Es decir, los que saben de alguna forma distinguir cuando se han saltado una regla o cuando dan amor a otros animales, en el caso de mascotas incluso la interacción con los humanos.

En este caso damos un calificativo de evolución a la conciencia que va más allá del proceso mental.

Esto nos hace ver con naturalidad y sin prejuicios como un tigre se come un cervatillo, o un león mata a la prole de una leona, hijos de un león derrotado.

Sin embargo, no vemos bien que un perro, muerda a un niño o nos robe un filete de carne.

Por razones objetivas o subjetivas, hemos llegado a la conclusión que están más evolucionados en conciencia que otros animales y se les puede juzgar y exigir unas normas.

Los humanos, se supone que estamos formados por un pack de cuerpo físico, mente y conciencia.
Se supone que tenemos capacidad de pensar y sentir la diferencia entre lo bueno y lo malo.

El problema está en la definición de bueno y malo, ya que no es lo mismo para todas las culturas y razas, ni dentro de estos grupos es igual para todos.

La razón es la misma que la que hemos explicado en el caso de los animales.

La evolución.

No la evolución física, ni mental, sino la de la conciencia.

Si no diferenciamos estas evoluciones de conciencia y creamos unos estándares generales, dejaremos como perversos y malignos a grandes Grupos y a un porcentaje importante dentro de cada Grupo.

Se considera que sus acciones son malvadas e intolerables, considerando que están cometiendo atrocidades, pecados enormes para el espíritu y condena de todo su Ser.

No confundamos la calificación de la Justicia Social que generaliza las acciones desde el punto de vista de riesgo para los demás, con las acciones desde el punto de vista de la conciencia.

En este siglo pasado, se supone que se han cometido 100.000.000 de muertes por homicidio, básicamente en guerras.
¿Han tenido las mismas sensaciones unos homicidas que otros en cuanto a su estado de conciencia?.

No, algunos habrán sentido orgullo interior, otros sentirán sensación de libertad, otros de valentía y otros remordimientos atroces, cada uno dependerá del nivel de evolución de su conciencia.

Consideramos que estamos ante la mayor depravación del ser humano.

De acuerdo con la Biblia, Adán y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel, Caín mato a Abel y se nos presenta como algo deleznable, mato a un hermano, un ser humano como él. En realidad acabó con el 25% de la raza humana.

El equivalente a haber matado en el pasado siglo, mil quinientos millones de habitantes.

A lo largo de la historia, en algunos lugares, las luchas entre pueblos o tribus suponía la muerte de todos los perdedores y del cincuenta por ciento de los ganadores.

En la Edad Media, lo mismo en Oriente que en Occidente, las masacres diezmaban las poblaciones de grandes territorios.
Hoy día se recuerda como ley de vida de la época.

Ser guerrero era una de las más prestigiosas ocupaciones, algo nos dice que no era tan malvado. Hay un sentimiento que nos hace entender que su evolución disculpa su proceder.

Hoy queremos homogenizar la evolución, como si todos estuviéramos en la misma situación y sentimiento de conciencia.

No es así, sigue habiendo muchos niveles de evolución de conciencia aunque tengamos los mismos niveles de evolución física y mental.

De hecho, sigue siendo una profesión de prestigio la de militar, sin embargo hay “objetores de conciencia” que su sentir no les permite matar, aun a riesgo de sufrir represalias.

No creamos que son unos mejores o peores que otros, cada uno sabrá y se juzgará por sus acciones de acuerdo con su conciencia.

Habrá objetores que no lo hacen por no matar, sino por no morir y puedan tener remordimientos por falta de lealtad y militares con remordimientos por sus matanzas, otros sentirán el gran bien que hacen a la Humanidad matando a los que ellos consideran los malos.

Por eso debemos ser cuidadosos a la hora de etiquetar las acciones y actitudes de los demás, juzgándoles y considerándoles malos, depravados y que van a recibir su penitencia por sus pecados o etiquetar de Santos, a los que no lo son.

Solo uno mismo se juzgará y aprenderá de los sentimientos que provocan sus acciones y en ese largo camino evolucionará.

La Ley del karma, a una acción sigue una reacción, pero no como castigo ni premio solo como experiencia para poder elegir las acciones más apropiadas.

Queremos sentir las sensaciones que hemos provocado en otros con nuestras acciones.

Ese sentimiento es el que se integra en nuestro Ser y decide seguir aplicando esas acciones o cambiarlas. Ahí está la evolución de la conciencia.

¿Cuánto tiempo tenemos para llegar a una evolución donde solo sintamos que queremos dar amor? Tenemos la eternidad por delante, solo nosotros decidimos el ritmo.

Concluyendo, no confundamos las etiquetas sociales aunque vengan del Ministerio de Justicia que van a generalizar y no van a tener en cuenta el nivel de conciencia, tampoco con las Eclesiásticas, que se basan en unos dogmas que defienden sus creencias e intereses, con las etiquetas que solo nosotros mismos nos podemos poner de acuerdo con nuestra conciencia real.

Por otra parte, no es lo mismo juzgar la acción que juzgar al sujeto que la lleva a cabo.

Podríamos juzgar una acción, como claramente malévola. Torturar, violar o esclavizar, donde no hay componente de defensa propia, salvar la libertad u otros ideales en los que uno pudiera fundarse a la hora de cometer un homicidio, iría en contra de lo que consideramos leyes básicas del Ser.

Sin embargo juzgar una acción, no nos da derecho a juzgar al que la realiza.

Por tanto podríamos concluir con la idea de que un homicida no tiene por qué considerarse, una mala persona