Lo primero que he asimilado es que todos somos maestros y principiantes a la vez, no se puede enseñar sin aprender de tu alumno.

Todo lo que enseñamos son meras opiniones influidas entre otras cosas,  por las opiniones de los demás.

Todas las verdades tienen una dosis de error y todos los errores tienen una dosis de verdad.

Voy a plasmar una serie de ideas y explicaciones de los eternos “tópicos” que a todos los que estamos en ciertos niveles de consciencia, se nos da por comprendido y que nosotros repetimos como si lo entendiéramos. 

Qué somos; ¿cuerpos físicos con una mente o una mente con un cuerpo físico?

¿Una Mente en un cuerpo, capaz de generar ideas y crear realidades virtuales o Una Gran Mente que crea realidades virtuales y físicas?

 Sí. Sabemos por experiencia, que nuestra mente es capaz de crear  realidades virtuales: fantasías, sueños o proyecciones virtuales sin límite, que nos parecen reales y auténticas.

 ¿Qué o quién es Dios?

¿El Creador de todo lo que existe; Universos, Planos de existencia, Planetas con vida, Seres inteligentes capaces de valorar todo esto? o, ¿es una Gran Mente que  crea proyecciones con apariencia real pero que son virtuales recreaciones de su mente?

 ¿Es parte de lo que crea o es el Observador de lo que crea?

¿Por qué crear Proyecciones, virtuales o reales de una forma infinita?

¿Para qué le sirven?

Vamos a reducir esta situación infinita a una pequeña maqueta de pensamiento como es nuestra mente.

¿De qué es capaz nuestra mente?

Crea condiciones de vida para nuestro cuerpo físico, toma las decisiones de su conducta, juzga sus actos, crea fantasías, realidades virtuales de nuestros ideales de expresión, tanto cargadas de dolor, como de placer, las dotamos de dones y poderes especiales para conseguir los objetivos que ideamos, incluso les dotamos de reglas que nuestras creaciones aceptan y adaptan para ellos mismos  y para los que están en el entorno de nuestra fantasía, es capaz de transmutar realidades materiales en otras, “de forma milagrosa”, modificando lo que llamamos materia y sus cualidades o manifestaciones, por medio de “sanaciones psicosomáticas”, cambiando células, o los efectos de estas por otras.

En estas creaciones, podríamos ser un gusano o una gallina, viven y ya está, sin complicaciones, incluso como un Ángel que según La Biblia, su estado es contemplar a Dios hasta el fin de los tiempos, es decir no tiene que hacer nada ni tener ninguna otra experiencia que no sea una sensación placentera infinita pero plana.

Es curioso, que aun  pensando lo bien que suena esto, se nos antoja a la larga aburrido, preferimos nuestra realidad, con altibajos, muchas experiencias aunque sean mentales que a la postre se disfrutan igual que las que creemos reales.

Las sensaciones, como resultado de decisiones y acciones desde el libre albedrío, nos proporcionan más que un entretenimiento, se convierten en un propósito de vida con todas las variantes infinitas que se puedan dar.

Esta pequeña mente que rige nuestro cuerpo, es capaz de entender la importancia de la proyección de pensamientos e ideas que son capaces de convertirse en realidades virtuales o no tan virtuales. De cualquier modo, estas experiencias,   nos proporcionan sensaciones de todo tipo y de infinitos grados.

Si es la Mente la que rige al cuerpo en nosotros, se entiende también que todo lo creado; Cosmos, Universos, Planos de existencia, Seres y las Propias Leyes de funcionamiento, son posteriores a la Mente.

De esta reflexión, es más fácil sacar ciertas conclusiones. Si partimos del axioma, “lo que es arriba, es abajo y lo que es adentro, es afuera”, que no solo lo utilizan la mayor parte de las filosofías y religiones,  ahora también la ciencia heterodoxa avanzada y la cuántica; “el micro cosmos es igual al macro cosmos”.

Ya podríamos estar cerca de la idea de que Dios sea “La Gran Mente” que siempre ha existido e incluso comprender sus creaciones con la intención de tener infinitas sensaciones como consecuencia de las experiencias que estas le transmitan.

¿De qué estaría formada esta «Gran Mente»?

Si nos basamos en nuestros conocimientos dentro de las capacidades que tenemos, estaría formada de energía, una energía infinita, capaz de procesar todo esto en su propio espacio y tiempo.

Parece más lógico que esta «Gran Mente» de infinita capacidad y poder,  ha creado  todo lo que existe; Universos, Planos, seres individuales etc. a que sea una «Gran Matrix» de la que sale y se genera todo esto, pero se mantiene al margen, es decir, se mantiene independiente El Creador, de lo creado.

La perfección de todo lo que hay solo puede darse con una Gran Inteligencia y dedicación para mantenerlo en su perfección y continuo cambio.

Pero no me cuadra una creación se quede fuera de esa Energía infinita y la maneje desde fuera como un ingeniero o administrador. Además nos encontraríamos que si la Mente es infinita, ahora tendríamos “infinito, más uno”.

Por lógica tiene que mantenerse en la misma Mente. 

Luego todo es producto de esta «Mente» y está en Ella, es decir, pensamientos  que en tal caso serían realidades virtuales.

De la misma forma que creamos realidades virtuales, podríamos pensar que nosotros somos nuestra propia realidad.

Aún en el hecho de que tengamos millones de puntos en común unos seres con otros, sabemos que no hay dos exactamente iguales, cada uno tiene su propia realidad.

Nosotros podemos haber sido creados por otra mente superior a la nuestra y ésta por otra así de una forma infinita, todo lo que “La Gran Mente” haya querido crear y recrear con sus proyecciones. Pero al final siempre llegaríamos a la realidad de que somos nosotros parte de “La Gran Mente”.

Ella está en nosotros y nosotros en ella.

Ahora también se entiende que todos seamos Uno, pues somos y estamos en «El Uno».

Todas estas palabras para definir lo que somos; Dios, El Uno, El Absoluto, El Infinito, El Creador.

Todo es como un gran juego con sus normas, sus códigos, su estructura de funcionamiento, técnicas, habilidades, penalizaciones, premios.

Todo un gran engranaje para disfrutar o sufrir si no entiendes su propósito, que no es ganar sino participar.

Disfrutar con los objetivos y cooperación de los demás, no con los resultados que nunca serán suficiente ya que se alejan del horizonte con el intento de llegar a él, ni con las individualidades pensando que para ganar uno tiene que perder otro.

Este juego nos da toda clase de experiencias, creamos formas de mejorar nuestro juego, fantaseamos en la cama creando realidades virtuales de un gran día, nos relacionamos y transmitimos nuestras energías, recibimos sensaciones fantásticas de otros, ideamos crear este juego en otro lugar con otras gentes, enseñarlo, gestionarlo, transmitir ese entusiasmo a otros que no lo conocen.

No paramos de crear todo un mundo en nuestra mente.

Así tenemos esas sensaciones, creando desde nuestra mente un “simple juego” que solo es una pequeña parte de nuestra vida, de nuestra realidad individual con trabajo, estudios, relaciones, familia, hijos, otros juegos.

No paramos de crear y delegar trabajo y facultades a nuestras creaciones virtuales, que pueden viajar más rápidas que la luz.

Estas «Creaciones Virtuales» pueden viajar de forma instantánea a Nueva York, Pekín, la Luna, o al otro lado del Universo en una lejana Galaxia que incluso podemos crear, para hacer allí un modelo de vida y volver instantáneamente habiendo disfrutado del viaje fuera del tiempo y espacio.

No es tan descabellado entonces, que seamos proyecciones virtuales individuales que hemos generado nosotros mismos como pensamiento del  Creador que somos.

En última instancia, como pensamiento del Creador yo me he creado a mí mismo, también te he creado a ti, y he creado todo lo que hay. Pero tú también te has creado a ti y a mí y todo lo que hay.

Luego tú y yo somos «Uno» y por extensión somos «Uno con todos».

Las realidades individuales se mantienen, pero a la vez forman un «Todo» con las  colectivas.

Sin embargo, no debería afectar  en nuestra vida, comportamiento y evolución, el hecho de ser proyecciones virtuales o reales, porque la mente solo crea “REALIDADES”

Esto es una de mis realidades. De momento, no descarto ninguna otra.

Sampolbaba

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